Rembrandt. Mítica risa mortífera degradada en amarga ironía

Autorretrato en la figura de Zeuxis

Se trataba de poner al día la decadencia, el dolor y la burla. A estas alturas, Rembrandt estaba viejo, achacoso, solo, a juicio de sus coetáneos “perdido”, había fracasado. Perdido el juicio en el cuál sus propios familiares habían lidiado indignantemente, se declaró en quiebra. Recibía pocos pedidos, sus mujeres e hijos se fueron muriendo. Ahora, al final, parecía querer dar cuenta de la situación entre el llanto y la risa.

Su papel lo encontró el la leyenda de Zeuxis riendo. Según esta, Zauxis murió riendo cuando tuvo que retratar a una mujer vieja en el papel de Venus, la diosa del amor.

(En el cuadro encontramos la cabeza de esta mujer retratada ridículamente a la derecha). En Rembrandt esta mítica risa mortífera se ha degradado en amarga ironía. La dedica a todo y a todos, incluso a sí mismo.



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